Restaurante El Jardín

Diez consejos para triunfar en la mesa estas Navidades

Ya están aquí, seguro que lo habrá notado. Luces y exornos adornan calles, escaparates y salones. Las tiendan son una ebullición de paquetes y regalos que vienen y van. Y con las Navidades que ya tenemos encima, llega otro clásico: almuerzos, cenas y reuniones. Toca sentarse a la mesa con amigos, compañeros de trabajo y familia en unos días en los que nuestros eventos sociales se multiplican. Desde Hacienda El Rosalejo os dejamos una lista de 10 consejos de protocolo y etiqueta con los que triunfar en la mesa en estas fiestas:

Mesa vestida para Navidad. Hacienda El Rosalejo.

Mesa vestida para Navidad. Hacienda El Rosalejo.

1. Vístase según la ocasión

No es lo mismo un almuerzo de trabajo, que una cena entre amigos o con la familia. Cada evento exige su etiqueta. Como punto de partida, las fiestas navideñas nos obligan a hacer gala de nuestro mejor atuendo según la ocasión. La regla general para no equivocarse es recurrir a la americana, en el caso de los hombres, que acompañar de corbata si la ocasión es más formal o lo merece. En el caso de las mujeres, un vestido de cóctel será siempre una opción para no errar en el intento.

2. Elija un buen sitio

Si es usted el anfitrión, cuide los detalles de la mesa: que los comensales estén cómodos, que la mesa tenga buena luz, que los adornos centrales no entorpezcan la conversación. Si optamos por buscar un establecimiento, hay que buscar espacios que sean cómodos para nuestros agasajados, que sean luminosos y que el servicio esté a la altura del espacio y de lo que pretendemos. Si buscamos algo más informal y distendido, el establecimiento será distinto que si buscamos mayor formalidad o etiqueta. En el caso de Hacienda El Rosalejo, hay dos claras apuestas: nuestra Venta del Campo de Tiro o nuestro Restaurante El Jardín, ambos con el mejor servicio.

Restaurante El Jardín. Hacienda El Rosalejo

Restaurante El Jardín. Hacienda El Rosalejo

3. Tomar asiento en la mesa

Dicen que el protocolo es el arte de sentirse y hacer sentir bien a los demás. Por ello, hay reglas que nunca pasan de moda y que están aceptadas socialmente. Una de ellas, al sentarse a la mesa los caballeros aguardarán a las señoras. Un hombre que se apresura a tomar asiento antes de la cuenta no producirá muy buena impresión. Hay quien, además, ayuda a las señoras a sentarse en la mesa, una práctica más sujeta al deseo de cada cual pero que tampoco está de más. Una vez sentados, la postura debe ser relajada y cómoda, aunque sin abrir mucho los brazos. Como norma aceptada, apoyar los codos en la mesa se puede hacer (levemente) cuando no hay comida o platos sobre ella.

4. La conversación

La conversación en torno a la mesa, dependerá, en gran medida, del grado de cercanía de los comensales. Como regla general, hay una serie de pautas a tener en cuenta. La primera, es evitar cualquier tema que pueda incomodar al resto de personas. Es una buena idea, si no cononces bien al que tienes enfrente, evitar conversaciones sobre política, religión o ideología. El tuteo se da por aceptado en un evento de Navidad, pero hay que evitar el exceso de confianza. Además, hay que repartir el juego de intervenciones, dirigiendo la palabra a todos los contertulios, evitando dar la espalda o al de la derecha o izquierda nuestra. Igualmente, no se deben hacer preguntas al comensal que veamos que tiene la boca llena.

Venta del Campo de Tiro

Venta del Campo de Tiro

5. Los tiempos

Tan censurable es el que come demasiado rápido y deja al resto de comensales comiendo a otro ritmo, como el que lo hace demasiado lento y hace esperar al resto. Como regla, es conveniente comer atendiendo al resto de personas para intentar acabar a la vez que ellos. Igualmente, al inicio es necesario esperar a que todos los platos estén servidos para empezar a comer. Será el momento también de desdoblar la servilleta y colocarla en nuestra falda, no antes. La regla de esperar a que todos los comensales tengan su plato puede romperse si el que espera el majar de elaboración  más larga, exime al resto de esperar para evitar que se les enfríe su plato. Tampoco es necesario esperar en el resto de platos, una vez servido el primero.

6. Platos ‘malditos’

Hay platos y comidas que se convierten en todo un aprieto a la hora de consumirlas por su complejidad. De la lista, por su carácter común, uno resalta: las sopas y cremas. Al comerlas la actitud corporal es fundamental. Hay que evitar acercarse a la cuchara, sino que sea la cuchara la que se acerque a nuestra boca. Además, no se puede soplar la cuchara. Si quema, habrá que esperar que se enfríe. Tampoco es conveniente inclinar el plato cuando se está acabando la sopa. En general, los platos no deben tocarse. El marisco es otro alimento complejo. Existen cubiertos para comerlos, aunque normalmente se hará con las manos. En esos casos, lo conveniente es hacerlo con la mayor delicadeza, evitando no salpicar a nadie con el jugo del marisco. Igualmente, chupar las cabezas es algo que es mejor dejarlo para la intimidad, por muy buenas que estén.

7. Compartir

Salvo los platos que estén al centro, los de los otros comensales son ‘inviolables’. Es decir, no se debe compartir comida con el resto de personas, ni sirviéndolas en sus platos, ni metiendo nuestros cubiertos en su comida.

8. Servicio

Dependerá si estamos en una casa o en un restaurante, incluso en los tenedores de dicho restaurante. Por regla general, se sirve por la izquierda y se retira por la derecha. Las bebidas se sirven por la derecha. Si nos servimos nosotros mismos las bebidas, habrá que estar pendientes de preguntar al resto o rellenar la copa de los demás antes que la propia. Además, no se llenan las copas hasta los bordes. Si es vino, la copa se sirve hasta un tercio aproximado de su capacidad, si es agua o refresco, más de la mitad. Además, los caldos se sirven a pequeños sorbos.

Brindis. Hacienda El Rosalejo

Brindis. Hacienda El Rosalejo

9. Brindis

Capítulo especial tienen los brindis. Normalmente, se reservan al cava o champán y se hacen al principio o final de la comida o cena. Hay que evitar chocar las copas con especial fuerza, si es que se tocan y, simplemente, no se elevan. En estos casos, se sirve solo una pequeña cantidad de líquido y sí está permitido beberlo de un solo sorbo. No existe número máximo ni mínimo de brindis, pero hay que evitar caer en el exceso de constantes brindis.

10. Ante todo, disfrutar

Una clave es fundamental, que el evento de Navidad no se convierta en un suplicio más que otra cosa. Todo protocolo y etiqueta siempre está supeditado al resto de comensales y la formalidad que se le quiera dar a la cita. No hay ni sobrepasarse, ni quedarse corto. Lo mejor, dejarse llevar con mesura, disfrutando pero sin perder los papeles (cuidado con el alcohol). Igualmente habrá pequeños incidentes como copas que se caen o espinas que hay que extraer. Lo mejor, hacerlo con naturalidad, sin que se nos vea incómodos. No hay nada que un “perdón” no solvente.

Así que sin más, buen provecho y a pasarlo bien con las personas queridas

PD: (Aviso/ recuerdo) El platillo de pan es el de nuestra izquierda.

Elvira Manrique de Lara: “El Rosalejo ha sido un reto y un proyecto pasional”

Elvira Manrique de Lara, decoradora y propietaria.

Elvira Manrique de Lara, decoradora y propietaria.

Canaria de nacimiento, gaditana de adopción, Elvira Manrique de Lara es una de las grandes artífices de la personalidad arrolladora de la que hacen gala las estancias de la Hacienda El Rosalejo. Con cariño y dedicación, la decoradora, intereriorista y restauradora se encargó de dotar a cada espacio de una hacienda del siglo XVIII del encanto del que hoy hace gala. Obras de arte, mobiliario clásico y toques de modernidad recorren un edificio histórico que ha sido trabajado con mimo por Manrique. La decoradora goza en su haber de un largo currículum a sus espaldas en diseño de interiores. Estas son las claves de la Hacienda para una persona clave en ella en su doble papel de interiorista y propietaria.

-¿Cuales son las líneas maestras que siguió para decorar la Hacienda El Rosalejo?
-La idea fue clara: realizar un proceso de rehabilitación, dar lustre y enaltecer su pasado histórico.

-Imaginamos que su historia pesó para decidir qué ambiente quería darle, ¿no es así?
-Sí, lo he buscado en cada rincón de la Hacienda, aún así he tratado de contemporizar tanto sus elementos arquitectónicos, aprovechando técnicas innovadoras, como mobiliario a base de tapizados actuales y nuevas adquisiciones más modernas.

-¿Qué piezas destacadas puede encontrarse el visitante en su estancia en la Hacienda?
-Es el conjunto y entorno lo que da el carácter a la Hacienda.

Salón de la Hacienda El Rosalejo

Salón de la Hacienda El Rosalejo

-¿Con qué estancia de la Hacienda se queda?
-¡Con todas! Las unas sin las otras no serían El Rosalejo… Aunque aquí, en estos tiempos, todo gira en torno a los salones de celebraciones y cocinas

-Se aprecian diversas obras de arte en la decoración de la Hacienda (escultura, pintura, tapices), ¿cuáles son las más destacadas a su juicio?
-La Hacienda en sí, ¡en su entorno! El paisaje es un belleza.

-Ha decorado usted estancias hoy ligadas a la felicidad de muchas personas gracias a la multitud de bodas que se celebran en El Rosalejo, ¿implica eso cierto lazo afectivo?
-Sí, se establece mucha complicidad y se trata de embellecer el marco para el acontecimiento singular.

La Habitación Ducal

La Habitación Ducal

-Es usted una destacada decoradora, ¿qué balance hace de su trayectoria? ¿Qué supuso para usted decorar El Rosalejo?
-Mi vocación por la decoración fue muy temprana, me he dedicado por entero a esta profesión y creo haber alcanzado mis objetivos propuestos. El Rosalejo supone parte de mi vida, al que me siento plenamente identificada habiendo dedicado tiempo y cariño.

“Mi vocación por la decoración fue muy temprana, me he dedicado por entero a esta profesión y creo haber alcanzado mis objetivos propuestos”

-Como propietaria, la posibilidad de abrir a que cualquier persona pueda conocer una Hacienda del XVIII única en Andalucía imagino que se vivirá con satisfacción, ¿no es así?
-Ha sido un reto y un proyecto pasional, tanto por su rehabilitación como por su proyecto gastronómico.

-No solo de arte vive el hombre, en la Hacienda se pueden realizar diversas actividades, ¿podría enumerarlas?
-Las diversas actividades, aparte de reencontrarse con la naturaleza en este paraje único de la Sierra de Cádiz, son: celebraciones, gastronomía, tenis, hípica, tiro al plato, paseos por la dehesa, paseos en quads, senderismo, la experiencia de disfrutar de una antigua bodega para tablaos, sala de cine, sala de reuniones, exposiciones y el alojamiento, siempre relacionado con las actividades.

-Y la línea de restauración, ¿qué objetivo se perseguía a la hora de elaborar la oferta de los restaurantes?
-La restauración va siempre ligada a las celebraciones. Es un reto de nuestro chef Angulo, también con el restaurante El Jardín con un sol de la guía Repsol y la venta del campo de Tiro. También se lleva con mucha ilusión el proyecto de una escuela de cocina.

Más info: www.elrosalejo.com

Salón con chimenea de la Hacienda